Aire.
Corriendo por el camino que carece de destino, pasa entre tus dedos como pasa entre los mios. Fuego y cenizas, un juego de significados, causas y consecuencias. Mañanas sin sol y noches sin sombra, luces prendidas, quimica y ciencia, unidas. El pensamiento lleva a la nocion del desconocimiento, el miedo a la falla al ardor a la bravura, a los días sin sol y las noches sin luna, a un futro incierto y a un presente cambiante, sorprendente, incluso a veces distante. Mi mente niega echos o factores que apresan el corazón de la bestia. Temor a la nieve y la tormenta. Misma mente que aparenta su desorientación solo busca una salida, una encontrada, ya con solución, el nombre que retumba entre las olas del concreto, tan firme e inmutable, no acepta negativa ni acepta condiciones. Así el tiempo que me dio la vida no representa lo que mi mente representar intenta. Ese nombre que al conocer otro mundo me brota, que no deja de ser ansiado, extrañado ni querido. Nombre que ilumina el interior de mi persona y conmueve el exterior del distante mar de sueños. Al acercase a la colina del vidrio, la transparencia del mismo muestra lo invisible a aquello que cada día respiro y me ayuda a vivir.
Amor.

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