martes, 30 de septiembre de 2008

Escencias.

Aire.

Corriendo por el camino que carece de destino, pasa entre tus dedos como pasa entre los mios. Fuego y cenizas, un juego de significados, causas y consecuencias. Mañanas sin sol y noches sin sombra, luces prendidas, quimica y ciencia, unidas. El pensamiento lleva a la nocion del desconocimiento, el miedo a la falla al ardor a la bravura, a los días sin sol y las noches sin luna, a un futro incierto y a un presente cambiante, sorprendente, incluso a veces distante. Mi mente niega echos o factores que apresan el corazón de la bestia. Temor a la nieve y la tormenta. Misma mente que aparenta su desorientación solo busca una salida, una encontrada, ya con solución, el nombre que retumba entre las olas del concreto, tan firme e inmutable, no acepta negativa ni acepta condiciones. Así el tiempo que me dio la vida no representa lo que mi mente representar intenta. Ese nombre que al conocer otro mundo me brota, que no deja de ser ansiado, extrañado ni querido. Nombre que ilumina el interior de mi persona y conmueve el exterior del distante mar de sueños. Al acercase a la colina del vidrio, la transparencia del mismo muestra lo invisible a aquello que cada día respiro y me ayuda a vivir.

Amor.

lunes, 30 de junio de 2008

La ironia de la ausencia.

9 de Junio, 2007

Salí de mi casa, el despertar fue costoso. Tras luchas internas, vueltas y un baño, me había decidido a hacerlo.

No era un día muy distinto a los anteriores, aunque la temperatura era notoriamente menor y algo en el aire me irritaba la respiración. Camine las calles obligadas, para olvidar el camino de regreso y mi andar se volvió aleatorio. Cien metros para la derecha, trescientos para la izquierda y otros cien en diagonal por un pequeño intento de avenida.

Tras varios minutos había perdido la cuenta y me encontraba vagando por lugares desconocidos para mi.

El aire parecía limpio, como el que debería respirarse en todos lados, pero la resignación lo hace a uno menos demandante al respecto y se conforma con respirar metales, alcalinos y ácidos. El otoño había de cierta forma opacado también estas calles, aunque mostraban un color y una luz difícil de encontrar en otras. Fuera de eso, aparentaba ser un barrio normal.

El camino lentamente se torno oscuro, algunos tímidos faroles intentaban, sin éxito, alumbrar el próximo paso a dar, pero ya desconocía lo que pisaba, pues las estrellas y la luna no habían descifrado como hacer pasa su luz a través de los arboles, que nuevamente a pesar de estar bien avanzado el otoño, parecían no verse afectados por el mismo y mostraban orgullosos sus hojas y su frondosidad.

Por un momento me sentí un niño nuevamente, explorando lo desconocido y abriéndome nuevos caminos, aunque visiblemente, el hombre ya había pisado este, que ya no era un terreno virgen. Sin embargo el dirigirse a ningún destino en particular ya parecía una rutina, la falta de destino mismo lo hacia poco rutinario. El presente camino por otro lado ofrecía algo que no había encontrado en los anteriores, pero tampoco lograba descifrar.

Note como la ya baja temperatura pretendía descender mas y me asusto la falta de abrigo, no esperaba en un principio ausentarme tanto de mi hogar pero algo en esas calles me había atrapado y me obligo por un momento a seguir caminando. Tras dudarlo un momento decidí emprender la vuelta. Nuevamente recordé no ser consciente de mi paradero por lo cual decidí hacer lo planeado y lo practicado en otras ocasiones, caminar hacia el este, donde encontraría alguna guía, alguna avenida de importancia y simplemente trate de leer entre la oscuridad esos carteles con nombre que tanto había intentado ignorar, en mi ida a ningún lado.

El regreso fue largo, y frío, pero finalmente llegue a mi habitación, para poder desvestirme y acostarme. Nunca supe que fue lo que me atrapo tanto de las calles recorridas, tampoco las pude volver a encontrar, aunque no tenia sentido hacerlo. Supongo que uno no puede entender siempre las cosas, como no puede encontrar lo que nunca perdió.

Fog.

8 de Junio, 2007

Mi conocimiento del asunto me hacia saber que a 100 metros lo que veía no eran luces que se movían al azar, si no con un patrón de comportamiento marcado, aunque impredecible, por el comportamiento humano en si. Otras tantas actuaban de forma automatica y no eran tenidas en cuenta por la poblacion en ese momento.

El camino no era distinto a otros días, aunque las circunstancias pedían mayor precaución y solicitaban atencion por parte del presente. El cartel que anunciaba la salida a los 400 mts era dificilmente visible a 50, y la salida no estaba ahi, no sin adquirir la distancia necesaria.
La cercanía a la misma me asusto, el camino era borroso y gotas de agua empezaron a aparecer sobre mi, del aire, sin caer de ningún lado.

El pensamiento de la imagen y un singular relato en mi cabeza me hizo olvidar por un momento el camino que estaba tomando, el cual recordé solo a unos pocos metros de la curva que solía recorrer en días tales. La luz que suele requerir cierta precaución descanso mas de lo normal, para mostrarse, agrandada, opacada y difusa solo en una cercanía inmediata, que hacia de su requerimiento, inútil.

Sin embargo la imagen del camino por recorrer fue de las mas hermosas que obtuve de una no-naturaleza muerta, ni no muerta. Tal como las luces de un color dorado, opacado por la suciedad, hacían parecer que el día no se había retirado y que había vuelto para acompañarme en las horas en que la oscuridad asusta a los ciegos.

Una Hermosa noche de niebla sobre Buenos Aires.

Atlas.

29 de Marzo, 2007

Uno solo, un paso me separa. La nube de mis sueños donde mi ser se expande, se contrae, se limpia, se lava, se siente y se entiende. Flotar estaba de más, se llevaba ese camino, se veía de repente, inoportuno un poco del destino. Se asomaba, alumbraba y cegaba a las aves. Estas que casualmente volaban alto, no comprendían la altura del destino que se me presentaba.

Incandescente. Matices subían y bajaban, caían como gotas de seca tormenta y en el suelo se fundía con las heces del mundo presente. Flotando nuevamente hasta mi nube, giraban y se encogían, se agrandaban y se agitaban. Se iban de mi vista, volvían y se fundían en un eléctrico sabor al aire que respiraba.

Las aguas se calmaron pero los árboles no. Los peces nadaban en la tierra. Las plantas, su destino, se retorcían y se alegraban. Se regocijaban con ese desconocido e inusual sentimiento.

Las hojas cayeron, sin llegar nunca a la tierra. Piedras preciosas se amontonaban en un aparentemente ordenado caos. Entre las mismas se desarmaban las telas de la civilización.

Sintéticos, patéticos, se fundieron incapaces de reacción, en el fuego emanado por el ser.

Cruzando líneas imaginarias, las miradas en la espalda. Cuerdas, cuernos y timbales, amontonados dejaron en el aire lo que fueron, lo que no se repetía. Quien pensaba en el color de la nieve mientras se fusionaba con el arco iris, y quien inventaba otro color con el intratable anhelo de fracasar.

Como se termina el camino sin la muerte de por medio. Unido en un suspiro con el viento, el hierro, el zinc. El aire que sin ser metal, siento que se oxida en mi.

Tres veces no, paso de largo y no lo vi. Lo sentí irse cuando los mecanismos del tiempo marcaron la hora indicada. Su distancia no me significo nada. La novedad había muerto en el siglo anterior, pero tardaría un siglo más en enterarse.

Cae entra las luces, de a poco por otra vez se acerca. Sabe que el conocimiento es inevitable. Ese que las luces predicen se va, se va, para en un segundo llegar, y se fue.

Ojos bien cerrados.

25 de Junio, 2008

Vi desde el abismo la cornisa y entendí que no había forma de volver. No entendía lo que mis ojos veían, no entendía lo que debían ver, lo que querían descubrir. Note en un momento el aire haciéndose fino, para luego hacerse grueso lo suficiente como para no poder respirarlo. Abrí los ojos. Memorias pasaron frente a mi, gente que nunca volvería a ver, o que vería más seguido desde ese momento. Abrí los ojos. El tiempo se detuvo, pude en un segundo observar como lo que me rodeaba era artificial, un segundo eterno, un segundo del que no pasaría. Abrí los ojos. Vi la perfección en la naturaleza, en lo que había dejado de lado, vi la perfección en lo molesto, vi la perfección en lo imperfecto. Recorrí en ese segundo un paisaje incomparable, un paisaje donde se encontraban testamentos, donde se escuchaba el silencio, donde se veían las palabras, donde se sentían los colores. Abrí los ojos. Reviví sensaciones, reviví en mi interior y lo exprese externamente, el estático alrededor se agitaba caóticamente, se veía y se vivía, se sentía, se disfrutaba, como aquella vez. Seguí buscando mi razón, y seguí abriéndome lugar entre las ramas del árbol que me cubría del viento, hasta que el viento llego a mí y sentí inútil mi esfuerzo anterior. Imágenes dibujadas, acuarelas empañadas en el vidrio, inexistente superficie del momento, inexistente el correr del tiempo e inexistente el oleaje que llevaba mi mente al lugar donde debía sentarse para controlar. Abrí los ojos, y los volví a cerrar.

If you want.

Show me. Show me the way I am and the way I want to be. Show me how to change how to become in whom I should. How should I act, what should I do. Show me how to plan my day, how to walk through the week, how to sleep in the night. Show me what was meant to be, show me what was forced to be, show me what shouldn’t be and show me how to make them change. Show me how to move my things, how to move myself, how to move my dreams, how to move my friends. Show me how to explain what I want to say, how to explain myself how to make people understand. Show me how you would do this and that, how you would walk my way or pass right by me, but walking in the opposite direction. Show me the way you think is right, and tell me how right it is, don’t give me what is right enough, but what’s completely right. Show me how to stand out, if I should, or how to lay low, if I have to do so. Show me how to be extraordinary on every thing I do or how to be flawed and learn from my mistakes. Show me to never give up, and to know when not to try. Show me how to walk around the river, instead of against its flow. Show me how to be humble and how to be proud, how to do what I have to do with passion and to enjoy every aspect of my life. Show me.

El desperdicio por el pudor.

Se miraron fijamente y un mundo aparte se cerro a su alrededor. Su distancia hacia que uno confundiera la escena, pero para mí, viéndolos desde un banco cercano, estaba todo muy claro. Alguna gente me dice que soy perceptivo, no se si existe esa cualidad en una persona, no lo veo como algo particular, creo q solo presto atención a los detalles. Aún cuando el siguió caminando, los ojos de ambos se mantuvieron fijos, como los de ella. La mirada se agudizo, se torno acusadora, buscaron la razón para negarse a lo que sabían estaba por venir. Se noto cierto nerviosismo en ella, se sintió pequeña, insignificante, irónicamente, tal sentimiento se repetía en él. Sus miradas descansaron, no dejaron de mirarse, pero se ablandaron y se dejaron llevar, en un mismo momento, ambos bajaron los ojos hasta sus propios pies, asumiendo su pequeñez, avergonzándose por su osadía al mantenerse mirando fijo, luego, ambos volvieron a mirarse. La cara de la mujer ofrecía un brillo especial, de esos que demuestran un cambio, su mirada ya no era aguda como antes, y más bien era mansa, cálida. El seguía caminando aún con sus miradas enredadas, su boca ahora dibujaba una sonrisa, pequeña, tímida, pero definitivamente lo minúsculo del gesto demostraba la enorme alegría que albergaba. Sentí algo frio en mi brazo, mire a mi mesa para darme cuenta que acababa de tirar mi copa de vino, la recogí, puse una servilleta contra mi brazo y volteé. Su mirada se había vuelto a enfocar en el plato que tenia enfrente y el ya había terminado de pasar.